jueves, 29 de noviembre de 2012

Hermandad - Octavio Paz


Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.                                                                        

domingo, 1 de julio de 2012

Momentos elementales - Walt Whitman

Momentos elementales -cuando me sorprendéis- ¡oh, ahora estáis 
aquí!
Sólo os pido los goces de la lascivia,
El chorro de mi pasión, la vida exhuberante y grosera,
Hoy iré en busca de los hijos predilectos de la Naturaleza y esta 
noche también,
Yo soy de los que creen en goces carnales, comparto las orgías de los muchachos a medianoche,
Bailo con los que bailan y bebo con los que beben,
Resuena el eco de nuestros gritos indecentes, elijo para amigo 
preferido la persona más baja,
Será rebelde, ruidoso, iletrado, será uno que los otros condenan por sus 
delitos,
No seguiré representando, ¿por qué habré de renunciar a mis 
compañeros?
¡Ah, gente a la que todos rehúyen, yo al menos no huyo de vosotros,
Me mezclo con vosotros, seré vuestro poeta,
Será más para vosotros que para nadie!

jueves, 28 de junio de 2012

Como Adán, temprano en la mañana - Walt Whitman

Como Adán, temprano en la mañana, 
salgo de mi cabaña recuperado por el 
sueño, 
Contémplame cuando paso, escucha mi
voz, acércate, con la palma de la mano roza
mi cuerpo cuando paso, 
no tengas miedo de mi cuerpo. 

martes, 26 de junio de 2012

Cuando supe al declinar el día - Walt Whitman

Cuando supe al declinar el día que mi nombre había sido
aplaudido en el Capitolio, no fue feliz para mí la noche
de aquel día,
Y cuando me embriagué o cuando mis planes tuvieron éxito,
tampoco fui feliz,
Pero el día en que al alba me levanté del lecho de la salud perfecta,
renovado, cantando, aspirando el fresco aliento del otoño,
Cuando vi palidecer en el oeste a la luna llena y perderse en la luz
de la mañana,
Cuando erré solo por la playa, y desnudo me sumergí en el mar y
me reí con las aguas frescas y vi la salida del sol,
Y cuando pensé que mi querido amigo, mi amante, estaba ya en
camino, entonces fui feliz,
Entonces cada aliento fue más dulce, y durante aquel día la comida
me alimentó mejor y el día hermoso pasó bien,
Y el día siguiente llegó con la misma alegría, y con el otro al
atardecer llegó mi amigo,
Y aquella noche cuando todo estaba en silencio oí las lentas aguas
incesantes que subían por la playa,
Y el susurro de las aguas y de la arena, como si quisieran
felicitarme,
Pues aquél, a quien amo, estaba dormido a mi lado bajo la misma
manta en la noche fresca,
Bajo la quieta luna del otoño su rostro me
miraba,
Y su brazo descansaba sobre mi pecho, y aquella noche fui feliz.

viernes, 22 de junio de 2012

La cabalgata (1) - Gabriela Mistral



Pasa por nuestra Tierra
la vieja Cabalgata,
partiéndose la noche
en una pulpa clara
y cayendo los montes
en el pecho del alba.
Con el vuelo remado
de los petreles pasa,
o en un silencio como
de antorcha sofocada.
Pasa en un dardo blanco
la eterna Cabalgata...
Pasa, única y legión,
en cuchillada blanca,
sobre la noche experta
de carne desvelada.
Pasa si no la ven,
y si la esperan, pasa.
Se leen las Eneidas,
se cuentan Ramayanas,
se llora el Viracocha
y se remonta al Maya,
y madura la vida
mientras su río pasa.
Las ciudades se secan
como piel de alimaña
y el bosque se nos dobla
como avena majada,
si olvida su camino
la vieja Cabalgata...
A veces por el aire
o por la gran llanada,
a veces por el tuétano
de Ceres subterránea,
a veces solamente
por las crestas del alma,
pasa, en caliente silbo,
la santa Cabalgata...
Como una vena abierta
desde las solfataras,
como un repecho de humo,
como un despeño de aguas,
pasa, cuando la noche
se rompe en pulpas claras.
Oír, oír, oír,
la noche como valva,
con ijar de lebrel
o vista acornejada,
y temblar y ser fiel,
esperando hasta el alba.
La noche ahora es fina,
es estricta y delgada.
El cielo agudo punza
lo mismo que la daga
y aguija a los dormidos
la tensa Vía Láctea.
Se viene por la noche
como un comienzo de aria;
se allegan unas vivas
trabazones de alas.
Me da en la cara un alto
muro de marejada,
y saltan, como un hijo,
contentas, mis entrañas.
Soy vieja;
amé los héroes
y nunca vi su cara;
por hambre de su carne
yo he comido las fábulas.
Ahora despierto a un niño
y destapo su cara,
y lo saco desnudo
a la noche delgada,
y lo hondeo en el aire
mientras el río pasa,
porque lo tome y lleve
la vieja Cabalgata...



miércoles, 30 de mayo de 2012

Noctámbula - Carlos Pezoa Véliz

Callaron los bohemios
para escuchar al pobre adolescente
que, apurando las copas
de rojo néctar hasta el borde llenas,
posó la mano sobre su alba frente
y en este canto moduló sus penas:
Aun, de la mañana de mi vida
las auras aspirando,
y allá en el fondo oscuro de mi pecho
mi corazón, henchido de esperanza,
la fría decepción su presa ha hecho.
Jamás soñé que escrita
estaba en los designios del destino
la muerte de mis sueños,
único bien del pobre peregrino;
de las bellas quimeras del mañana,
forjadas en la luz del idealismo,
cuando me detenía ante el abismo
de la miseria humana.
Despreciaba el amor de las mujeres
porque mi madre me contaba aún niño,
el desgraciado fin de algunos seres
a quienes dio la muerte este cariño;
y trágicas historias en que flotan
genios arrebatados a la vida
por el rojo puñal de la venganza
o el sangriento revólver del suicida!
Y en el desordenado torbellino
que sentía bullir en mi cabeza,
juraba detener en su camino
a la tirana ley “Naturaleza”…!
¡Gratos ensueños, para mí perdidos!
¡Panorama de rosas,
ilusiones que halagan los sentidos,
que son tan falsas cuanto más hermosas!...
Bastaron los fulgores
De una mirad, cual un sol, quemante
Para secar de mi ilusión las flores
Y profanar mi culto en un instante!
¡Oh amor! que inspiras el pesar y el gozo
en vano la altivez te ensordece!
Si un hombre contra ti se alza orgulloso
el mismo orgullo a tu martirio acrece!
Yo hice escarnio de las tiernas quejas
que ese sublime sentimiento inspira,
siguiendo el eco de las arpas viejas…
Vencido, a su poder, pulso la lira
y canto mis dolores
en la lúgubre calma de la noche,
haciendo de mis lágrimas derroche
Postrado ante el altar de los amores!
Hoy siento que aletea en mi cerebro
la vibración suprema de ese canto
que entona el corazón cuando palpita,
conteniendo los ímpetus del llanto.
Mi razón es esclava
del dominio fatal de las pasiones,
y rueda hacia el abismo do se agita
la sombra de mundanas decepciones.
Mi espíritu se mece
en voluptuoso ambiente
y el fuego de un amor desesperado
me abrasa el corazón, quema mi frente!
Y en las nocturnas, báquicas veladas
en que busco el consuelo de mis penas,
yo sueño con alcobas perfumadas
y con labios de vírgenes morenas…

martes, 10 de abril de 2012

Peregrino - Luis Cernuda

¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.


Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.


Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.